Lenguas especiales: abiertas y cerradas
(1) Lenguas abiertas
Llamadas así porque cualquier hablante puede ingresar en su mundo lingüístico; depende de su interés y habilidad. Aquí encontramos:
(a) Las lenguas profesionales. Son especializaciones de la lengua estándar que corresponden a diversas ramas de la actividad humana. Entre éstas están las relacionadas con la medicina, derecho, religión, etc.
(b) La lengua de artesanía. Son especializaciones del nivel subestándar de la lengua general. Entre las más importantes tenemos las de los herreros, zapateros, pescadores, etc.
(2) Las lenguas cerradas
Formadas por palabras y giros que permiten cohesionar al grupo, y mantener una suerte de actividad secreta. Aquí se consideran:
(a) La jerga o argo: Es propia de los que viven al margen de la ley: ladrones, delincuentes, etc.
Estas lenguas mantienen su forma sintáctica, morfológica y fonética de la lengua general: pero difiere de ella en su aspecto semántico: bobo (“corazón”), anticucho (“antecedentes policiales”), arruga (“deuda”), etc. De acuerdo a los diversos países, la jerga recibe diferentes denominaciones: germanía o caló (España), slang, CANI (Inglaterra), argot (Francia), replana (Perú), lunfardo (Argentina), etc.
(b) La lengua juvenil. Es un tipo especial utilizado por la gente joven. Generalmente incrementa su vocabulario con los préstamos de la jerga. Su carácter no delictivo, penetra en el conocimiento de todos. Apela a recursos de extraños e insólitos cambios semánticos y fonéticos: paltearse (“equivocarse”), zanahoria (“tranquilo”), ponerse en onda (“ubicarse”m) ponerse a la moda”, etc.
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